En el proceso de conocerte, me atasqué conociéndote.
Atascarme, de, tipo, quedarme atorado.
Atascarme también de ti.
Iba a decir que algo así como cuando comes mucha azúcar.
Pero nunca fuiste azúcar.
Oxígeno, más bien.
Y, sin saber mucho al respecto, solo diré que he oído que cuando respiras puro oxígeno algo se te calma, y algo también te envejece más rápido. Un tema celular que desconozco y que no voy a buscar en Google.
Ya buscamos demasiado en Google.
Ya pensé mucho en metáforas celulares.
Me cansé de tanto amarte sin referencias.
Me atasqué de amor.
¿Cuándo no?
--
Toca aire ahora. Aire, tipo, literal, aire. La configuración química del aire (no voy a googlear, dejaré de googlear, todo me recuerda a ti; las canciones, el aire, el oxígeno, decirle a mi eprro como le digo, supervisar casos, no supervisarlos, dar terapia, no darla, leerte, no leerte, bloquearte, leerme, hacer, no hacer, ser) si recuerdo bien, tiene mucho más que oxígeno.
Nitrógeno.
Argón.
Y otras cosas.
--
¿Qué me diste que nadie me había dado en años?
Oídos.
--
Sé que puedo decir que no sé a quien le escribo estas palabras, pero ambos sabemos que te las escribo a ti (porque las estás leyendo) y que me las escribo a mí (porque las estoy procesando en tiempo real) y que se las escribo a mi cementerio de deseos (porque, en este momento, ya están en una crónica del azul).
--
Quisiera cerrar poéticamente, pero, en vez de eso, sin googlear (ya no googlearemos nada juntos, por ahora; y digo por ahora por cobarde, para no decir ya nunca más, porque no creo ni en el nunca ni en el más, y en este momento, ya ni siquiera creo en ti, porque ahorita no existes, quiero decir adiós sin decir adiós así que digo, roto, adiós) recuerdo una frase que dice algo así como: nada termina poéticamente. La sangre nunca fue hermosa, solo fue roja, y luego le escribimos poesía encima.
La forma menos poética que tengo de sostener esta grieta gigante que estaba pegando con el oro de tu voz y que solo quedó abierta es esta:
No sé quién seas, pero sé quién casi pudiste ser:
Te llamaste DanDanDan, onda (ondita) sin fin.
Fin próximo.
Por lo pronto.
No sé.